domingo, 9 de septiembre de 2007

Entre telas de la Obra de Dios


Posiblemente me embarque en un “chiribiquero” al escribir sobre un tema intocable casi comparable a querer criticar o poner en tela de juicio dentro de un país comunista a su sistema de gobierno so pena de perder la cabeza. Las voces se levantarán para tratarme de sismático, apóstata, anticlerical, ateo y etcétera por pretender, dirán muchos, enlodar una obra del Dios mismo.

El asunto comenzó cuando recibí un correo electrónico de un amigo en Neiva que me pedía copia de un documento sobre el Opus Dei que cité en mi artículo Trazadores del Destino el miércoles 11 de julio, en donde escribí que todo lo dicho del Opus por Dan Brown en "El Código da Vinci" y ampliado por René Chandelle en “Más allá del Código da Vinci”, palidece frente a la protesta por la canonización de José María Escrivá de Balaguer en el documento La Verdad sobre el Opus Dei y cuyo enlace facilité para el curioso. Yo tenía una vaga idea del Opus, nada peyorativa ni descalificadora aunque quizá algo sorprendido por la rápida y casi veloz santificación de su fundador José María Escrivá de Balaguer, dentro de las masivas santificaciones de Juan Pablo II. Lo leído de la Obra en el mentado Código da Vinci no me pasó de ser más que recursos literarios para darle suspenso al relato. Sin embargo al leer lo escrito por Chandelle, aunque poca cosa, no dejó de causarme cierto ligero escosor. El asunto quedó allí nada mas.

Cuando preparo un escrito, semanas antes investigo hasta donde me lo permite mi sedentarismo urgando en mis libros y en la magia de Google o Yahoo. Me bastó escribir Opus Dei en el buscador y como si me estuviera esperando se desplegó La Verdad sobre el Opus Dei. Otra “verdad” me imaginé. Fueron los dos primeros renglones los que llamaron la atención del comunicador social que llevo escondido: “Esta página es un esfuerzo del grupo católico de oración María Auxiliadora, cuyo fin es hacer conocer las características del Opus Dei, empleando fuentes serias y documentadas. La idea surgió al ver que el Opus Dei practica el engaño...”. ¿De un grupo católico de oración, María Auxiliadora, la patrona de cabecera del difunto Juan Pablo II el canonizador de José María; protesta levantada en el mismo seno de la Iglesia o de una parte del “Pueblo de Dios”? Aunque no soy católico ni tengo matrícula en religión alguna, creyente en Dios más por deber que por teología y cristiano racional mas no dogmático, ¡quedé aterrado!

Como en “Sonaron timbres”, cuando los que suenan no son los de mi casa, que me importa que suenen en la vecindad; mas al saber, por el amigo del cuento, que en Neiva funcionan dos gimnasios del Opus Dei pero en nombre de la asociación ASPAEN : La Fragua, masculino, y Yumaná, femenino, sentí los timbres más cerca. Mis hijos ya están grandes, ¡qué hijuepuerca! como decimos en el folclor huilense; ¿pero mis nietos y biznietos, qué? A lo mejor TODO lo que se dice en la red tenga mucho de cierto y gran parte de mentira, verdades y mentiras que con seguridad son desconocidas tanto por los aferrados al Camino de San José María Escrivá como por los desinteresados. Siento entonces la necesidad imperiosa de mostrar aquí, a título informativo, para que cada quien escoja su camino y quizá no se llame al arrepentimiento cuando lo prefiera hacia el Opus o se desvíe hacia otro sendero.

El católico raso, creyente de su Iglesia, cumple por tradición familiar con los ritos eclesiales y se sostiene en la fe de su doctrina. Suficiente para su párroco y su obispo. No le importa o no sabe que detrás de la elección de un Papa, el desarrollo de un Concilio o la promulgación de una Encíclica hilos políticos se han movido amparados en la santidad invocada por los hombres de carne y hueso del Vaticano. Qué importaría saber que el papado de Pío XI y Pío XII, no me atrevo a decir que el cristianismo católico, dejó mal parada a la Iglesia luego de su diplomática alianza con los regímenes facistas de Hitler y Musolini; ni que saber de los moderados esfuerzos reformistas de los papas Juan XXIII y Pablo VI para salir del desprestigio en que la dejaron sumida los papas Píos, esfuerzos que se reflejaron en el Concilio Vaticano II al asumir posiciones democráticas que dieran participación a las jerarquías no vaticanas en el mundo católico así como la apertura al diálogo ecuménico con otras confesiones y el nacimiento de la Teología de la Liberación, y la celebración de la misa en idiomas vernáculos, entre otros. Para seguir cumpliendo con los sacramentos y otras obligaciones confesionales poco importó el ignorar que tras tanta liberalidad y el desdibujamiento de la ortodoxia, en la Santa Sede se maquinaba en los cículos purpurados una verdadera conspiración reaccionaria ultraderechista antes y después de la muerte súbita y aún no esclarecida de Juan Pablo I.

Se asoma en el horizonte el secretismo del Opus Dei cuando el polaco cardenal Wojtyla se convierte, luego de una pugna entre el Espíritu Santo renovador y el Espíritu Santo ortodoxo, en el Papa Juan Pablo II. Nada importó al fiel devoto desconocer el desmonte inmediato, sistemático y calculado que, junto con el alemán Cardenal Ratzinger, inició el nuevo Papa de todo cuanto se había avanzado desde el Concilio Vaticano II. Como en cualquier empresa industrial o institución de servicios (apostólicos, diría yo) estos tires y aflojes en políticas internas son rutinarios: los gerentes nombran a sus funcionarios de confianza y éstos a su vez a los suyos y los suyos garantizan futuros nombramientos o ascensos. Fue el Opus Dei el encargado, como mano derecha de Juan Pablo II, de asumir los puestos destacados del Vaticano para rescatar la ortodoxia católica y reclutar entre la élite internacional y la juventud, lenta y suvemente, sin pantallas mediáticas, un equipo impresionante de servidores, intelectuales e industriales que hoy por hoy extiende una red mundial de gran poderío económico y apostólico. Juan Pablo II le decreta al Opus el estatus de Prelatura Personal (la única en el mundo con el nombre de la Santa Cruz y el Opus Dei) dándole así a José María Escrivá de Balaguer la herramienta que lo perfiló como el “Padre” de una iglesia dentro de la Iglesia. Termina canonizándolo en tiempo récord, saltándose la cola de quienes decenas de años esperan aunque sea la beatificación, a decir de los entendidos. Hasta aquí nada es censurable mientras que el católico común y corriente sigue apegado a su fe y a sus tradiciones en la más humilde de las parroquias. Para saber más y conocer detalles lea el documento “Los Dilemas de la Iglesia tras la muerte de Juan Pablo II”. Luego vendrá el Papa Benedicto XVI, antes Cardenal Ratzinger, reaccionario y ortodoxo a morir, cabeza máxima que fuera de la Santa Inquisición de hoy con el nombre de Congregación para la Doctrina de la Fe y cabeza primera de la Escuela Bíblica de Jerusalen, quien le escribiera las cartas apostólicas al casi difunto Juan Pablo II. Y el Opus Dei, ahí, grande y poderoso con santo a bordo.

¿Cómo funciona a su interior para cumplir su visión y su misión? Esta es la piedra en el santo zapato de la Obra de San Josemaría. El conocer y convencerse de lo bueno y cómo lo hace para que el edificio de la Iglesia Católica Apostólica y Romana no se siga desboronando, es supérfluo por que lo bueno bueno es y bueno está. Las críticas, los señalamientos, las equivocaciones, la manipulación de voluntades y conciencias (“Si un hijo mío deja la Obra, no puedo garantizarle su salvación.” Esta frase es una amenaza velada, especialmente porque San Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás garantizaba la salvación de los miembros que permanecieran dentro el Opus Dei hasta la muerte. Por Joseph I. B. Gonzales, antiguo numerario durante seis años, Estados Unidos), la humillación o el desprecio al género femenino, la mentira y el engaño a la juventud, el desprestigio y la persecución a quien deserta está presente en infinidad de testimonios en alemán, francés, inglés, español, portugués y otros idiomas a lo largo y ancho en la red en páginas web o en blogs ("Las personas que se van del Opus normalmente no hablan porque tienen mucho miedo. Porque aparte de que te dejan en la calle te pueden calumniar y quitar la honra y la fama. Porque así lo han hecho varias veces." Blanca Ortiz de las Heras Del libro titulado Escrivá de Balaguer - ¿Mito o Santo?). El temor de los padres de familia al reclutamiento de sus hijos para servir de numerarios en la Obra o los pedidos de ayuda para que salgan de ella, el temeroso silencio de sacerdotes que no comulgan con los procedimientos de la Obra de Dios por el temor a excomunión frente a tan poderosa organización, son testimonios que no repito por innumerables y para no pecar de subjetivo en su escogencia por lo que ya he dicho de mi posición no católica aunque cristiana. Doy los enlaces para que cada quien llegue a su juicio.

Preguntas y Respuestas a cerca del blog Opuslibros.
Página no oficial de la OD en donde aparecen inumerables comentarios en múltiples idiomas.
Respuestas a la pregunta ¿Por qué usted no es del Opus Dei?.
Carta abierta a los Obispos de la 5ª conferencia General del Episcopado de América Latina y del Caribe, CELAM, en la ciudad de Aparecida, Sao Paulo, en mayo del 2007 y firmada por un grupo de familias damnificadas por el OD

Finalmente el blog “Gracias a Dios nos fuimos” con multitud de testimonios y ExOpus: Los otros del Opus Dei

Fotografías: Amanecer por mysol en flickr; San Josemaría, de dominio público en Flickr

1 comentarios:

Carlos Julio Pérez Quizhpe dijo...

Todo grupo religioso que no se basa en la santa vida de Jesús el Cristo y en la norma moral que dicta la Biblia, simplemente es parte de la cizaña. Este grupo siembra cizaña y desea que sus siervos coman pan amasado de esa cizaña con una dosis necesaria de verdad pero mezclada con veneno. El seguidor de esa organización no morirá instantáneamente, porque el propósito del pan con cizaña y veneno es que el mal dure a largo plazo y muera el espíritu contaminado justamente por aquello.

Y con este comentario no quiero herir ni lastimar a ninguna denominación cristiana en particular y tampoco pretendo ser iluminado, dueño de la verdad, gurú, fanático, sabio, loco, letrado, demente, puritano, etc., pero creo que Dios nos ha dado una mente para discernir lo bueno y lo malo, una capacidad lógica que apenas nos causaría un leve esfuerzo para analizar las evidencias y llegar a un sano juicio.

Es el amor que tengo por todas las personas, que me tomo este didáctico espacio, para tratar de decirle al mundo que sólo Jesús es el camino y no los grupos político-religiosos. La iglesia debería de ser la que no tiene mácula, la pura, la que quiere que sus feligreses crezcan en el amor de Cristo. Aquella que no tenga estas cualidades no es de Dios.

Como don_jorge se identifica como cristiano racional, yo me identifico con él también y además lo hago como cristiano bíblico, radical que no se apego a lo convencional del sistema, que gracias a Dios no necesariamente estoy de acuerdo con los líderes religiosos aún de mi propia congregación, cuando deliberadamente se apartan de la ley eterna de Dios y buscan -como toda organización política- amasar un poder y una indiscutible posición jerárquica pero ejercida no necesariamente para fines de "amarse los unos a los otros" con amor fraternal, sino todo lo contrario. NINGUNA denominación cristiana es perfecta, pero es muy triste que las personas se dejen llevar por lobos que los quieren dirigir fuera del redil, a la selva de cemento -o al desierto espiritual-, para que sean descuartizados por el mundo.

Con mucho respeto y reverencia ante toda posición filosófica o religiosa, este tema que ha tocado don_jorge, es una realidad contemporánea que se divulga como secreto a voces en nuestra debilitada conciencia.

Yo pensaba encontrar la verdad en las iglesias, pero gracias a Dios me di cuenta que la Verdad es Cristo y que el cuerpo de creyentes que nos reunimos para edificarnos espiritualmente es de carácter humano, débil, deficiente e imperfecto. Pero esto no es excusa para apartarnos de Dios ante cualquier viento de doctrina.

Así ha dicho el Señor:

para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo Eph 4:14-15.

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. 2Ti 3:1-5

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2Ti 4:1-4


Pero el riesgo que siempre se corre es el desprecio del mundo. Así lo profetizaba el lamento de Jeremías:

Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. Jer 20:8

Por favor, ¡leamos la Biblia! y allí despejaremos toda duda. Los amables lectores del Observatorio, no tienen por qué creer ciegamente lo que les diga; busquen en sus biblias y verifiquen si esto es verdad:

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; Juan 5:39

¡Cómo espero tus post don_jorge!

Saludos cordiales desde Ecuador.
Bendiciones

Carlos Julio