domingo, 4 de marzo de 2007

Me descrestaron... o ¿Palabras? (IV)

Usted me descrestó con sus fotografías… "Los alumnos del SENA descrestaron al jurado…". "Quienes escriben con términos rebuscados para ‘descrestar’ al lector …" Son frases que he tomado de lo real y cotidiano en donde el verbo descrestar hizo carrera por el camino equivocado en los espacios donde no debe estar.

La siguiente anécdota la cuento a menudo para ilustrar lo que no debe ser: En aquellos inolvidables tiempos antes de mi jubilación, uno de mis jefes de turno y magnífico pintor aprovechando mis recientes estudios de fotografía profesional me pidió tomar diapositivas de sus pinturas para ser juzgadas con miras a una exposición. Imagínense, desplegué toda la parafernalia fotográfica de novel debutante: filtros UV y polarizado, lente de focal larga con “hood” contra rayos oblicuos, trípode, cable disparador, fotómetro puntual y de reflexión, pantallas suavizadoras y un largo etcétera a mas de la escogencia del lugar e iluminación natural según la hora del día y película profesional.

¡Todo un camello! Para que luego de un par de meses mi estimado jefe me espetara desde lejos como no esperando mas para contenerse, esa frase que no olvido y que encabeza este artículo: “¡Usted me descrestó con sus fotografías!” Si la exageración estuviera de mi parte seguro me habría dado un síncope porque desde mis años tempranos en la rancia Bogotá esa palabra tiene otro significado. Luego supe por qué de su exclamación al ser escogidas las pinturas para la exposición.

Los años pasaron e infinidad de veces escuché el descreste, aceptando sin rectificar. Ahora, de jubilado y con más tiempo para desarrollar esa sabia gratuidad con que nos regalan los jóvenes, sentí y siento la necesidad de corregir. Fue así como al leer recientemente en titular de primera página digital de importante diario impreso en Neiva que “Los alumnos del SENA descrestaron al jurado en el concurso…“ el impacto que me causo su lectura me hizo retraer el mentón contra el cuello; fue como un espasmo por que allí estaba el nombre de la institución que me permitió desarrollar mucha de las capacidades que hoy forman parte de mi historia. (Perdónenme ustedes, pero los blogs sirven para decir las cosas que siempre hemos querido decir aunque suenen pedantes y etc.). Lo cierto es que con descreste y todo los alumnos fueron galardonados.

De inmediato un mensaje electrónico a la periodista; muy lisonjero el delicado tirón de orejas. No contestó. Pero de que surte, surte efecto porque no lo volverá a utilizar mal ya que descrestar es quitar o cortar la cresta, o el colombianismo “Engañar a alguien”. Por consiguiente no engañé a mi jefe con las fotografías que le permitieron exponer, ni los alumnos engañaron al jurado para ganar su reconocimiento. Lastimosamente cambiaron, como lo hicieron mis colegas de radio y prensa, su verdadero significado por el de maravillar, extasiar, sorprender, asombrar, embelezar, arrobar, prendar y massss…

¿Pero saben ustedes qué fue lo que mas me asombró? Les transcribo, entre comillas para que no queden dudas, el titular de las Recomendaciones de Ana Lucía Duque, directora de la Escuela de Periodismo de EL TIEMPO en reciente artículo: “Quienes escriben con términos rebuscados para ‘descrestar’ al lector producen el efecto contrario”. ¿Para engañar o maravillar?

3 comentarios:

Alba dijo...

Me llamó mucho la atención el escrito sobre la palabra descrestar. El tema es bastante interesante y me gustaría a futuro discutirlo a la luz de los conceptos actuales de la lingüística, en la que se ha reconocido el carácter activo o "vivo de la lengua" en la medida en que los hablantes son quienes le dan ese carácter. Eso ha hecho que muchos términos hayan cambiado su sentido (mas no su significado). De hecho una cosa es lo que se transforma en el devenir de los actos de habla, y otra, muy diferente la de cometer errores. (Allí está lo valioso de su reflexión, la que considero o veo enmarcada en la intención de aportar desde su experiencia y conocimientos). Yo en realidad no puedo en estos momentos opinar estrictamente sobre la utilización incorrecta o no de ese término, pero usted me ha puesto a reflexionar, y creo que sacaré el tiempo para revisar el tema. Mil gracias por despertar esas inquietudes. ... Con especial cariño y respeto: alba

Don Jorge dijo...

Estimada Alba: De eso se trata este blog. Para cruzar conceptos y enriquecer conocimientos.He trasladado su reflexión al bloger Uricoechea de eltiempo.com especialista en esta pasión de la Lengua. Estaré pendiente para informarle. Gracias por su atención y bien puede divulgar mediante e.mails la URL de OBSERVATORIO.Con seguridad la estarán leyendo en Montreal, Canadá.

Don Jorge dijo...

Mi estimada Alba: Después de cuatro meses "nos volvemos a ver". El señor Uricoechea jamás respondió ni volvió aparecer su blog, así que el comentario pasó al olvido. Sin embargo hace un par de semanas en el Informador, de Caracas,un autor, transcrito por Fundéu, respondió la inquietud de una redactora en el sentido de que un colega le critica el uso de "Patrocinante" a cambio de "Patrocinador" por el simple hecho de no aparecer en el DRAE. El autor le da la razón a la redactora asegurando que el hecho de no aparecer en en diccionario no lo valida como inexistente y agrega que su uso extensivo hará que aparezca en en DRAE. Me acordé de usted y de su afirmación en el sentido de que "a la luz de los conceptos actuales de la lingüística, en la que se ha reconocido el carácter activo o "vivo de la lengua" en la medida en que los hablantes son quienes le dan ese carácter". Afirmación a propósito de mi denuncia sobre el uso incorrecto que se le viene dando al verbo descrestar. Me pregunté, entonces, si existe parangón entre mi denuncia y la nueva palabra, por que mientras que "descrestar" figura en el DRAE como un colombianismo (Col.) de significado inequívoco al que no se le debe dar un significado equívoco (por ej.:asombrar, maravillar v.s. engañar), "patrocinante" no es totalmente equívoco respecto a "patrocinador". Es un al parecer emergente participio activo de "patrocinar" que seguramente por su empleo extensivo será considerado por el capítulo de la Lengua de Venezuela para ser incluído en el DRAE, con la aclaración de que es de uso en Ven. así como "descrestar" es de uso en Col.
Acepto el carácter vivo de la Lengua en cuanto a la introducción del nuevo participio "patrocinante" por lo ya dicho; pero que a "descrestar" se le avive una nueva acepción de sentido contrario al aceptado y de uso en Colombia, no me cabe en la cabeza por que se presta a confusión.
El articulista ilustra su afirmación del buen uso dando ejemplo de participios activos terminados en -mente, con un largo etcétera, que posiblemente no figuran en el DRAE y que aparentan ser correctos según su intención. Pero yo, humilde lego y aficionado, aún no me convenzo del todo. Por simple ejercicio busqué caminante (Que camina) y encontré además caminador (Que camina mucho)y por inquieta semejanza me dije: Patrocinante: Que patrocina; patrocinador: Que patrocina mucho.
De otro lado, el mismo articulista cita como ejemplo válido "edificar" como verbo que tiene el participio activo "edificante", pero comete el error de ejemplarizarlo como participio siendo que es ADJETIVO y por consiguiente con significado diametral al del verbo que pretende participar. Así, pues, la discusión continúa en favor de mantener la pureza de nuestro lenguaje lejos de la fácil tentación de contaminarla con los usos incorrectos especialmente por nuestros colegas que usualmente se convierten en repetidores de expresiones y muletillas más por esnobismo que por originalidad.
El artículo citado puede encontrarlo en sitio web de Fundéu, sección Artículos de Interés, La palabra: Patrocinante.